En la localidad de Batán, en las afueras de La Habana, se registró un hecho trágico este martes 8 de febrero de 2026. Un hombre de 30 años, identificado como Luis Miguel Pérez, fue asesinado por un grupo de jóvenes en una violenta disputa que comenzó en una sala de boliche. La situación se desencadenó cuando un hombre de 18 años, sospechoso de la violencia, intervino para proteger a una adolescente de 16 años que estaba en medio de una pelea con su pareja.
Según las fuentes de la investigación del fiscal Leandro Arévalo, el incidente tuvo lugar a la salida de un boliche en el barrio de Batán, donde una joven de 16 años estaba en medio de una disputa con su pareja. El novio de la madre de dicha adolescente, quien tenía 30 años, intentó separar a las mujeres en una situación de tensión. Al hacerlo, el joven de 18 años, identificado como Diego Hernández, se acercó y comenzó a agredir al hombre de 30 años, quien intentaba mantener la paz en el lugar.
El hecho ocurrió en un contexto de inseguridad creciente en zonas residenciales de áreas periféricas de La Habana. Este tipo de incidentes, que involucran a jóvenes en situaciones de tensión, son cada vez más comunes en áreas donde la presencia de grupos armados y conflictos entre jóvenes se incrementa. Los responsables de la investigación indican que el caso se está desarrollando bajo la supervisión de la policía local y el fiscal Leandro Arévalo, quien ha señalado que el caso requiere atención inmediata debido a la complejidad de las circunstancias.
El sospechoso, Diego Hernández, fue detenido en el lugar después de que el hecho ocurrió. Según las fuentes de la investigación, el joven de 18 años, que ya tiene antecedentes por violencia, se acercó a la víctima y le lanzó una patada, lo que provocó que el hombre de 30 años se cayera al suelo. Posteriormente, el joven regresó y le volvió a dar una segunda patada, lo que resultó en la muerte del hombre. El cuerpo fue trasladado a un hospital cercano, donde se realizó un autopsia para determinar las causas exactas del fallecimiento.
La víctima, Luis Miguel Pérez, tiene un historial de problemas en el área, pero nunca antes había sido involucrado en un hecho tan grave. Su familia y amigos indican que él siempre fue un hombre tranquilo y dedicado a su trabajo, pero que en los últimos meses ha mostrado un aumento en la tensión con su entorno. Esto se debe a que él estaba en medio de una disputa con su pareja, quien se había alejado de él, lo que lo llevó a involucrarse en situaciones de tensión con otros jóvenes en el área.
El caso ha generado una respuesta rápida de la policía local, que ha realizado una serie de investigaciones para identificar a los responsables. Los familiares de la víctima han expresado su tristeza y confusión sobre lo ocurrido, destacando que el